Sin duda la ley europea conocida como Chat Control que se quiere imponer en la UE supone una vulneración muy grave del derecho a la privacidad, entre otros. Es sobre todo peligrosa por lo que supone, por las intenciones y porque sienta un precedente jurídico que va contra la misma democracia liberal que profesan las instituciones europeas, convirtiendo la UE en una democracia autoritaria; con Chat Control el voto dejaría de ser anónimo y secreto de facto, por ejemplo.
Pero la ley es solo una manera de forzar a las empresas que ofrecen servicios de mensajería a guardar los mensajes sin cifrar para que las autoridades puedan hacer con ellos lo que quieran. Cosas que probablemente ya hacen en secreto, con lo que tendrían ahora el marco legal a su favor. A nivel técnico lo que piden tiene dos limitaciones:
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Si el servicio no lo ofrece una empresa, sino que es autogestionado o de Software Libre, no parece que se pueda imponer la obligación de cumplir la ley.
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Las matemáticas.
Vamos a empezar por la segunda limitación. Aunque las corporaciones y los estados puedan ver nuestros mensajes, cualquier método de criptografía clásica ya podría impedir que puedan leer nuestra información sin más: Basta con establecer un código compartido entre el emisor y el receptor para sustituir las letras o las palabras por cualquier cosa. En resumen: podemos saltarnos el Chat Control utilizando el Kama Sutra o la Máquina Enigma, por ejemplo.
Aun así, si las autoridades están investigando a una persona concreta, las técnicas clásicas obsoletas no son suficientes. Ya que utilizarán un contraalgoritmo para recuperar los mensajes. Tenemos que recurrir a la universalidad de las matemáticas, que está por encima de cualquier ley humana.
La criptografía asimétrica es una técnica conocida y popular, normalmente basada en algoritmos que trabajan con números primos. Hoy en día se sabe que la única manera de romper este método de cifrado es a través de la computación cuántica, que en su estado actual aún no puede llegar a hacerlo, y que llega tarde, porque ya hay algoritmos que ni así podrían romperse. Utilizar estos algoritmos es sencillo y está al alcance de cualquiera.
Aplicaciones de Android como OpenKeychain permiten cifrar y descifrar mensajes que se pueden enviar por medios inseguros; lo único que va a ver el intermediario es un texto aleatorio sin sentido. El cifrado clásico de E-mail con PGP, que ya viene integrado en Thunderbird o que podemos utilizar en cualquier servicio online con Mailvelope, es igual de seguro, y Chat Control no puede imponer, irónicamente, ningún control sobre su utilización. Aunque se prohibiese todo el software de cifrado actual, cualquier IA mediocre o estudiante de matemáticas puede crear uno nuevo en poco tiempo.
Y así llegamos a la primera limitación de esta legislación. No se regula el uso del software que cualquiera puede hacer en su casa y compartir libremente de manera no comercial. Las aplicaciones con cifrado pueden perdurar igual que WikiLeaks o The Pirate Bay. Los algoritmos ya están inventados y documentados. Y protocolos libres como XMPP, Matrix o Meshtastic permiten comunicación segura, federada, descentralizada y de libre uso. De tal manera que ningún régimen autoritario puede bloquearlos directamente.
Esto nos lleva a sospechar que Chat Control es solo una fórmula para legitimar lo que probablemente empresas como Meta o Apple ya hacen a escondidas: guardar nuestros mensajes sin cifrar y ofrecérselos a las autoridades, o guardar las claves para descifrar el contenido a petición suya. Pero siempre que se cumpla una condición: que xs usuarixs utilicen estos servicios como hacen hasta ahora, ignorando que cada uno de sus movimientos está siendo ya controlado.
A pesar de todo, no es recomendable bajar la guardia: debemos exigir nuestros derechos e impedir que Chat Control sea una realidad, ya que no es el único peligro. Los metadatos de nuestras comunicaciones ya están comprometidos sin esa ley, el reconocimiento facial está cada día más asentado, la policía presiona cada vez más para obtener nuestro ADN en las comisarías…