La estructura de poder ha buscado asociar históricamente la protesta y la disidencia con la violencia empleando diferentes conceptos como sinónimos entre si, equiparando así la violencia con la disidencia y la no-violencia con los procesos reformistas. Así pues se distinguirán a continuación cinco conceptos clave:
Violencia. Se entiende por violencia el uso deliberado de fuerza física o psicológica contra personas, grupos o comunidades con la intención de causar daño. Galtung distinguirá tres niveles:
- Violencia directa. Actos explícitos que implican acciones que causan daño físico o psicológico la personas o grupos. Un ejemplo sería una carga policial en una protesta como sucedió en el 2020 con las manifestaciones del Black Lives Matters en USA.
- Violencia estructural. Sistemas sociales que imponen sufrimiento mediante a través de perpetuar las desigualdades y privaciones institucionalizadas limitando las oportunidades y el bienestar de las personas. Un ejemplo serían los desahucios provocados por las entidades bancarias.
- Violencia cultural. Conjunto de valores, creencias, normas y prácticas sociales que normalizan, justifican o minimizan la violencia. Es a menos identificable. Un ejemplo serían los discursos de odio o los estereotipos de género.
Vandalismo. El vandalismo se refiere a daños deliberados a la propiedad privada o pública sin autorización legal. En las acciones sociales forma parte del repertorio habitualmente como táctica que busca un fuerte simbolismo. Difiere de la violencia en que el vandalismo busca un daño material, en ningún caso pretende dañar a las personas, grupos o colectivos. Ejemplo de esto serían los tapiados de sedes de empresas trasnacionales en Seattle 1999 o las pintadas contra sedes bancarias en las protestas del 15M o de Occupy Wall Street en el año 2011.
Terrorismo. El término terrorismo tiene origen en la Revolución Francesa («régimen del Terror», 1793-1794). La OHCHR define el terrorismo como la intimidación o coerción de poblaciones o gobiernos mediante la amenaza o la violencia que puede resultar en muerte, lesiones graves o toma de rehenes. Si bien en la mayoría de gobiernos se emplea legislativamente como un concepto abierto para detener las posiciones disidentes aplicándose así de manera completamente asimétrica: por ejemplo la quema de contenedores durante una huelga o el bloqueo de un aeropuerto a través de una protesta puede considerarse «terrorismo», mientras que a masacre por parte de los carabinieri durante las protestas de Génova de 2001 que acabaron con la vida de Carlo Giuliani y con cientos de feridxs son «daños colaterales» de la realización de la labor policial.
No-violencia. La acción no-violenta no es un intento de prevenir o ignorar el conflicto, sino que es una técnica a través de la cual las personas rechazan la pasividad y la sumisión a una orden impuesta desarrollando su lucha sin lo empleo de violencia. Debe diferenciarse entre no-violencia activa y no-violencia pasiva.
- No-violencia activa. La no-violencia activa combina resistencia civil y desobediencia para desafiar los sistemas opresivos. Es una posición estratégica que rechaza la violencia, pero asume el empleo de la fuerza para defenderse. La no-violencia es un medio para alcanzar un cambio social. Un ejemplo serían los boicots masivos contra el apartheid sudafricano desde los años 80.
- No-violencia pasiva. La no-violencia pasiva se basa en resistencia simbólica sin confrontación. Es una posición ética que rechaza cualquier forma de violencia. La no-violencia es el fin mismo. Un ejemplo de no-violencia pasiva serían las vigilias de las Madres de la Plaza de Mayo desde la década de 1970.
La diferencia esencial reside en la intencionalidad:
- Violencia busca imponer mediante daño a personas, grupos o comunidades.
- Vandalismo busca llamar la atención a través de destrozos materiales.
- Terrorismo busca instrumentalizar el miedo a través de la amenaza o la violencia.
- No-violencia busca priorizar cambios sistémicos mediante la presión ética.