Resistir desde abajo: Occupy Wall Street y el poder del 99%

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El epicentro de la lucha contra la desigualdad
En 2011, Zuccotti Park, en Nueva York, se convirtió en una plaza emblemática. El movimiento Occupy Wall Street surgió con un grito claro: «We are the 99%», denunciando el control del 1% sobre la economía, la política y la vida. Más allá de las acampadas, construyó un modelo de resistencia que inspira a colectivos anticapitalistas como ECOAR))).

Raíces de la rebeldía horizontal
La fuerza de Occupy residió en su estructura asamblearia. Sin líderes ni jerarquías, se organizaron mediante grupos de trabajo (sanidad, acción legal, comunicación), demostrando que otra forma de tomar decisiones es posible. Técnicas como el micrófono humano —filas repitiendo discursos para evitar la criminalización de equipos de sonido— o el consenso mediante señales manuales reflejaban un compromiso con la democracia directa.

Innovaciones que desafían al capital
Durante 75 días, la ocupación transformó el espacio público en un laboratorio de prácticas antisistémicas: bibliotecas populares, comedores comunitarios autogestionados y asambleas para debatir alternativas al neoliberalismo. Acciones como las «Marchas de los millonarios» expusieron la obscenidad de la acumulación de riqueza. Occupy construyó redes de apoyo mutuo que prefiguraban un mundo sin explotación.

El legado que no se desaloja
Aunque la policía desmanteló las acampadas en noviembre de 2011, el movimiento dejó una herencia imborrable: evidenció cómo el capital financiero corrompe las democracias e inspiró movimientos globales contra la austeridad. En colectivos como ECOAR))), se mantiene viva su esencia mediante: acción directa creativa, construcción de alternativas locales y denuncia sistemática de la alianza entre estados y corporaciones.

El cambio surge desde abajo
La historia de Occupy recuerda que cuando personas diversas unen fuerzas, hacen visible lo invisible y plantan semillas de rebeldía que crecen más allá de las represiones.