
La canción chilena que surgió antes del golpe de estado de Pinochet en 1973 y se difundió desde la Batalla de Seattle hasta la Primavera Árabe
En junio de 1973, en Chile, la situación política era insostenible. Marchas, cacerolazos y paros anticipaban un desenlace dramático. En ese contexto, el compositor Sergio Ortega se reunió con la banda Quilapayún para cumplir un encargo del Comité Central del Partido Comunista: crear canciones que apoyaran al gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende. Entre un curanto en el jardín y acordes de Brahms, nació «El pueblo unido jamás será vencido», una marcha cuyo estribillo percusivo se convirtió en un grito colectivo.
La autoría de la pieza es compartida. La música fue compuesta por Sergio Ortega Alvarado, pianista y compositor del Conservatorio Nacional, autor también del himno «Venceremos». El texto se elaboró en colaboración con Quilapayún, formación folclórica simpatizante de Allende. Ortega relató que la idea surgió al escuchar a un joven gritar la frase en la calle, consigna atribuida al líder colombiano Jorge Eliécer Gaitán y adoptada por las juventudes comunistas del Cono Sur. La primera interpretación pública fue el 12 de junio de 1973, en una marcha de mujeres allendistas frente al palacio de La Moneda. (es.wikipedia.org)
El 11 de septiembre de 1973, durante los bombardeos en Santiago, la canción adquirió un significado trágico. Radio Magallanes, emisora del Partido Comunista, emitió por última vez el discurso de despedida de Allende y sonaron los acordes de «El pueblo unido…». El golpe militar de Augusto Pinochet inició una dictadura de 17 años. Los miembros de Quilapayún e Inti‑Illimani tuvieron que exiliarse en Francia e Italia, convirtiendo su música en voz de la resistencia. (es.wikipedia.org)
Desde Europa, la canción se difundió rápidamente. En 1974 circuló por el X Festival Mundial de Juventudes Democráticas en Berlín Oriental y se adaptó en Portugal tras la Revolución de los Claveles como «Portugal Ressuscitado». El pianista estadounidense Frederic Rzewski compuso en 1975 «The People United Will Never Be Defeated!», 36 variaciones para piano integradas en el canon de la música contemporánea.
El himno atravesó fronteras e ideologías: se cantó en manifestaciones en apoyo a los derechos humanos y la diversidad. Durante las movilizaciones del movimiento LGTB en América Latina, el 15M en España (2011) y las protestas del movimiento antiglobalización (Seattle 1999), su consigna sirvió como símbolo de unidad frente a las injusticias sociales y políticas. Durante las protestas latinoamericanas de 2019‑2020, en países como Chile, Honduras y Bolivia, la frase volvió a escucharse como símbolo de resistencia colectiva. (justapedia.org)
Eduardo Carrasco, fundador de Quilapayún, resumió: «Es una canción que se transformó en un himno mundial porque la gente busca lo que tiene en común y lo afirma con fuerza«.