El 20 de junio se conmemora el Día Mundial de las Personas Refugiadas. En este contexto, “Dounana”, una canción lanzada hace más de un año, emerge como un grito furioso contra el neocolonialismo y la destrucción de los pueblos.
La pieza fue creada en noviembre de 2024 por la artista de origen sirio Siba Alkhiami, residente en Berlín, en colaboración con el productor alemán Monkyman (Felix Spitta). Un año y medio después, en abril de 2026, la autora publicó un mensaje sobre la vigencia de la canción en la actualidad, provocando una inesperada viralización en las redes sociales.
La atención global recibida se explica porque el tema condensa la rabia y el dolor de pueblos sometidos a la violencia estructural, ofreciendo una narrativa que sitúa en el centro la responsabilidad política de las potencias occidentales.
El origen de la canción se encuentra en un contexto geopolítico marcado por la escalada bélica y el desarraigo social. La autora explicó, en declaraciones recogidas por medios internacionales, que sintió la urgencia de escribir un poema “sin filtro intelectual” ante la desesperanza de observar un genocidio a través de las pantallas.
La letra denuncia la aniquilación cultural, la demonización de la resistencia del Sur Global y el papel de Occidente en los conflictos internacionales. A continuación, una muestra de la letra:
Erradicar nuestras raíces
Demoler nuestros hogares
Criminalizar nuestra existencia
Falsificar nuestros orígenes
Separar a nuestros seres queridos
Y masacrar a nuestros niños
Dar por descontada nuestra sangre
Y demonizar a nuestros revolucionarios
[…] Robar nuestro conocimiento
Mantener a nuestro pueblo en la ignorancia
Y torturar nuestros espíritus
Y negarnos nuestros derechos
Colonizar nuestros países
Y nombrar a nuestros gobernantes
Apropiarse de nuestros bienes
Y quemar nuestros árbolesPero ¿quiénes seríais sin nosotros?
[…] Bombardear nuestros techos
Hacernos pasar por mentirosos
Y observar nuestro dolor
Y menospreciar nuestra agonía
Ignorar nuestras lágrimas
Y cerrar nuestros ojos
Mutilar nuestros rostros
Y negar nuestros sentimientos
Destruir nuestros sueños
[…] Pero ¿quiénes seríais sin nosotros?
No seríais sin nosotros
No seréis sin nosotros
Su mensaje funciona como una crítica frontal a las políticas neocoloniales de las potencias occidentales que atacan países del Sur Global (la invasión de Irak por parte de Estados Unidos en 2003), imponen regímenes clientelares (la Operación Ajax, una acción encubierta de los servicios de inteligencia estadounidenses y británicos que, motivada por la nacionalización del petróleo, provocó un cambio de régimen en Irán en 1953), financian el terrorismo (la Operación Ciclón, por parte de Estados Unidos, en la década de 1980, que apoyó con armamento y dinero a los rebeldes islámicos opuestos al gobierno socialista de Afganistán y que posteriormente conformarían la base de Al Qaeda) y alimentan la fragmentación interna en países del Sur Global mediante programas de injerencia que prolongan los conflictos sin ofrecer soluciones reales (la operación “Timber Sycamore”, un programa encubierto de la CIA que, entre 2013 y 2017, suministró armamento a grupos rebeldes sirios considerados moderados, tuvo como consecuencias el fortalecimiento de organizaciones yihadistas como Al Qaeda y el Estado Islámico (ISIS), según reconocieron diversos responsables estadounidenses; el debilitamiento de las fuerzas kurdas; y la prolongación de la guerra). Estas dinámicas contribuyeron a la desestabilización de numerosos territorios y generaron flujos migratorios que hoy son tratados como una amenaza en los mismos países que permitieron las intervenciones anteriores.
En este sentido, la obra de Siba Alkhiami encapsula la tensión entre una Europa (socia incondicional de EE. UU.) que se presenta(ba) como refugio y la responsabilidad estructural de sus estados en las condiciones que obligan a miles de personas a huir. La artista señaló específicamente el papel de los medios de comunicación alemanes, a los que acusó de “empujar la agenda propagandística de un gobierno que ni siquiera es el suyo” en lugar de informar con integridad sobre los hechos.
Como se indica en su página de Bandcamp, todos los beneficios obtenidos con la canción serán destinados a iniciativas humanitarias del Sur Global. “Dounana” constituye una muestra de cómo la producción cultural puede convertirse en un instrumento de denuncia de la desigualdad estructural y de las consecuencias humanas del neocolonialismo.