El 4 de mayo de 1970, la Guardia Nacional de Ohio abrió fuego durante trece segundos contra una manifestación pacífica contra la invasión estadounidense de Camboya en la Universidad Estatal de Kent. La conocida como Masacre de Kent se saldó con cuatro estudiantes fallecidxs y otrxs nueve resultaron heridxs. La masacre se desarrolló bajo la presidencia de Richard Nixon y provocó una ola de huelgas estudiantiles que forzaron el cierre de cientos de universidades en todo el país. La indignación popular fue inmediata y la respuesta social y artística no se hizo esperar.
En este contexto de conmoción, Neil Young compuso «Ohio» tras ver las imágenes de la masacre en la revista «Life». El músico, que se encontraba en California del Norte con su compañero David Crosby, cogió la guitarra, se retiró y regresó unas horas después con la canción completa. La letra, directa y sin concesiones, denuncia la violencia estatal: «Tin soldiers and Nixon coming, we’re finally on our own, …… Four dead in Ohio» (Soldaditos de plomo y Nixon están acercándose, estamos finalmente por nuestra cuenta, …… Cuatro muertos en Ohio).
Crosby, Stills, Nash & Young grabaron el tema el 21 de mayo de 1970 en el estudio Record Plant de Hollywood, tan solo unos días después de la tragedia. La urgencia era máxima: el grupo decidió publicar el sencillo de inmediato, a pesar de que su otro tema «Teach Your Children» se encontraba en pleno ascenso en las listas de éxitos, pues sentían que no podían permanecer en silencio ante ese trágico suceso.
El impacto de la canción fue inmediato y masivo. «Ohio» alcanzó buenas posiciones en las listas musicales y se convirtió en un himno del movimiento contra la guerra. Sin embargo, su recepción no estuvo exenta de polémica. El presidente, que había calificado a lxs manifestantes de «vándalxs», manifestó su enfado con la canción y numerosas emisoras de radio AM, especialmente en el estado de Ohio, prohibieron su difusión por desafiar directamente a la administración Nixon.
A pesar de la censura, «Ohio» encontró su espacio en las emisoras de radio FM universitarias y subterráneas, convirtiéndose en un símbolo de la contracultura. Su influencia trascendió la música: la canción inmortalizó la memoria de Allison Krause, Jeffrey Miller, Sandra Scheuer y William Schroeder, lxs cuatro estudiantes fallecidxs, y contribuyó a mantener vivo el movimiento que exigía responsabilidad política en un momento de profunda polarización social.
Medio siglo después, «Ohio» sigue resonando con fuerza. El tema experimentó un resurgimiento en 2024, cuando manifestantes propalestinos en campus universitarios estadounidenses recuperaron la canción como símbolo de protesta. Su mensaje, tan desgarrador como actual, continúa recordando el coste humano de las decisiones políticas así como la necesidad de actuar y alzar la voz contra la injusticia.