La lucha por una vivienda digna ha sido una constante en la historia reciente del estado español. Desde las primeras movilizaciones contra los desahucios hasta las actuales protestas contra la especulación inmobiliaria, los movimientos vecinales y ciudadanos han marcado hitos esenciales en la conquista de este derecho fundamental.
Una de las mayores movilizaciones tuvo lugar en 1931, cuando la CNT convocó en Barcelona una huelga de alquileres como respuesta a los desalojos masivos provocados por la crisis de 1929. Cerca de 100.000 familias secundaron la huelga durante ocho meses, en una lucha que fue duramente reprimida y que finalizó con el encarcelamiento del comité de huelga y un acuerdo con los propietarios en 1932.
En los años cincuenta, las personas que migraron masivamente del campo a la ciudad tuvieron que instalarse en barrios periféricos carentes de servicios básicos. Fueron las mujeres quienes encabezaron la lucha para conseguir infraestructuras y las que construyeron los barrios desde prácticamente cero.
Durante la transición, las asociaciones vecinales adquirieron un papel protagonista. En septiembre de 1977, Madrid fue escenario de cuatro manifestaciones históricas que reunieron cerca de 300.000 personas exigiendo mejoras urbanísticas y contra los ayuntamientos franquistas. Un año después, la Constitución española de 1978 recogía en su artículo 47 el derecho la una vivienda digna, artículo que hoy en día sigue sin cumplirse.
En los ochenta, inspirado en el movimiento «squatter» inglés, surge en España el movimiento okupa como herramienta de denuncia política y social. No se trata solo de ocupar un edificio, sino de visibilizar la falta de acceso a la vivienda y espacios comunitarios y proponer alternativas autogestionadas.
La burbuja inmobiliaria y la posterior crisis financiera de 2008 volvieron a poner la vivienda en el centro del debate. En 2006, V de Vivienda convocó sentadas periódicas no comunicadas en varias ciudades; en Madrid, millares de jóvenes ocuparon la Puerta del Sol en una acción que se considera la antesala del movimiento 15M. Poco después, en 2009, nació en Barcelona la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), que popularizó campañas como «Stop Desahucios» y acciones directas como los escraches a políticos. La PAH consiguió parar más de dos mil desalojos y forzar cambios legislativos.
En la actualidad, la escalada de los precios del alquiler y la acción de los fondos de inversión desplazaron el foco de la lucha de las hipotecas a los alquileres. Los sindicatos de vivienda y de inquilinos, emergidos con fuerza a partir de 2017, se enfrentan a la especulación financiera, a la expansión de los pisos turísticos y a los abusos de los rentistas, en una nueva etapa de la histórica reivindicación del derecho a la vivienda.
Fuentes:
- CNT. «La huelda de alquileres de 1931 en Barcelona». Publicaciones del sindicato.
- Observatorio Metropolitano. «La lucha por la vivienda en España». Madrid, 2013.
- Plataforma de Afectados pola Hipoteca. «Memoria da PAH». Web oficial.
- ElDiario.es. «Cronología de la lucha por la vivenda». VV.AA.