Este texto forma parte de los contenidos que tendrá el primer libro de ECOAR))) y que saldrá a la venta a finales del presente año 2026. ¡Ganar el relato! Manual para combatir el discurso de ultraderecha.
Como se ha visto anteriormente, la ultraderecha es un conglomerado heterogéneo en constante cambio formado por movimientos de diferente carácter (neofascismo, Alt-right, Nouvelle Droite, Old Right, Q-Anon, neopatriotismo, ecofascismo, aceleracionismo de extrema derecha…) que tienen en común su rechazo y hostilidad hacia la democracia liberal, un profundo ultranacionalismo y un discurso anti-establishment. Si bien la totalidad de los grupos de ultraderecha «tocan» varias (¡o todas!) de las características establecidas para el fascismo por Umberto Eco en el libro Ur-fascismo, publicado en 1995. Esas características marcan la base del marco y del relato de la ultraderecha al tiempo que configuran la esencia de su discurso.
Así pues, las características marcadas por Umberto Eco son:
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El culto a la tradición. Se debe recuperar el pasado glorioso y puro, mezclándolo con mitos sin preocuparse por las contradicciones. Cualquier novedad es vista como una traición a esa supuesta esencia perdida.
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Rechazo del modernismo. Se desprecian la Ilustración, la razón y el progreso social por considerarlos decadentes. Si bien, se admiran los avances tecnológicos que sirven para controlar y hacer propaganda.
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Culto a la acción por la acción. Actuar sin pensar es un valor; la reflexión y la duda son vistas como debilidades propias de cobardes. Lo importante es moverse, aunque no se sepa muy bien hacia dónde.
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El desacuerdo es traición. Cualquier crítica, interna o externa, y el pensamiento analítico son percibidos como una amenaza para la unidad sagrada y la verdad absoluta del movimiento. Así pues, se elimina cualquier espacio para el debate, la crítica o la autocrítica.
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Miedo a la diferencia. Se necesita un enemigo, externo o interno (inmigrantes, minorías, disidentes), para justificar la represión, haciendo de la persecución política, el racismo y la xenofobia unos elementos centrales. Quien es diferente se percibe como una amenaza directa a la identidad nacional.
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Apelación a la frustración social. Se dirige principalmente a la clase media, tanto a la empobrecida como a la que se siente humillada o a la que se siente presionada por grupos sociales que considera más bajos, ofreciéndole chivos expiatorios. Utiliza el resentimiento para canalizar la ira hacia quien supuestamente le ha arrebatado su «lugar».
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Obsesión con una conspiración. Los/las seguidores/as deben sentirse acosados/as por una conspiración de grupos ocultos (judíos, comunistas, globalistas…), a menudo de carácter internacional, que tejen un complot para debilitar la patria y/o la identidad nacional. Esta narrativa justifica medidas extremas para «defenderse» de ese enemigo invisible.
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El enemigo es a la vez fuerte y débil. Mediante un juego retórico, el enemigo se presenta como superpoderoso para justificar la lucha, pero también como vulnerable para asegurar que la victoria es inevitable. Una contradicción que busca configurar un relato movilizador con la violencia en el centro.
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La vida es guerra permanente. El pacifismo y la tolerancia se consideran traiciones, colaboracionismo con el enemigo; la lucha constante es presentada como la esencia de la vida. La guerra, real o metafórica, purifica y enaltece al pueblo.
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Desprecio por las personas débiles. Se configura un elitismo que glorifica la fuerza, la dureza y la competitividad, mientras se menosprecia la compasión, la debilidad o la vulnerabilidad. Las personas enfermas, pobres o ancianas son vistas como un lastre para la grandeza nacional.
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Educación para la heroicidad. El heroísmo es la norma. Se glorifica el sacrificio personal y la muerte por la causa nacional como los máximos valores. La vida cotidiana se convierte en una constante prueba de lealtad y coraje.
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Machismo y armamento. Se exalta una masculinidad agresiva y militarizada, despreciando lo femenino y la diversidad sexual. Las armas y la virilidad se convierten en símbolos de poder y pureza.
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Populismo selectivo. Se reivindica como la «voz del pueblo» para atacar los parlamentos y los partidos, al tiempo que solo escucha a aquellas personas que lo apoyan. Rechaza la democracia representativa por considerarla corrupta y alejada de la verdadera ciudadanía.
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La «Newspeak» (neolengua). Usa un vocabulario empobrecido, una sintaxis simple, eslóganes repetitivos y frases hechas para limitar la capacidad de razonamiento crítico y complejo. Al reducir la capacidad de expresar matices, limita también la posibilidad de discrepar.